1. Descubrir su forma de aprender
La primera valoración sirve para conocer al niño o niña: qué se le da bien, cómo procesa la información, qué le motiva y qué le frena. Sobre esas fortalezas se construye todo el plan.
Partimos de una idea sencilla: cada niño tiene una forma propia de aprender y, cuando se descubre y se potencia, el avance llega. Nuestro modelo híbrido une la mirada del profesional con una app supervisada que hace posible el trabajo diario.
La primera valoración sirve para conocer al niño o niña: qué se le da bien, cómo procesa la información, qué le motiva y qué le frena. Sobre esas fortalezas se construye todo el plan.
La plataforma se adapta a cada caso: apoyos visuales, troceo de tareas, lectura facilitada, tiempos de descanso y guardarraíles para que la IA actúe siempre dentro de lo pedagógicamente adecuado.
La familia acompaña las rutinas de deberes, estudio y entrenamiento cognitivo. La app guía las actividades y la familia refuerza la constancia sin tener que ser experta.
El especialista revisa la evolución, refuerza lo que funciona, responde dudas y decide cuándo cambiar de estrategia. La tecnología le da información, las decisiones las toma él.
Un profesional puede acompañar a más familias porque el trabajo diario no depende enteramente de su disponibilidad presencial.
La valoración, la configuración y las revisiones siguen en manos del especialista. La IA es una herramienta, no un sustituto.
Al distribuir mejor el tiempo del profesional y el trabajo en casa, el acompañamiento intensivo se vuelve viable para más familias.
Korukid App incluye módulos de planificación, deberes adaptados, estudio guiado y entrenamiento cognitivo, pero su uso siempre está enmarcado por la metodología del gabinete. Cada alumno tiene su propia configuración y cada acción queda registrada para que el profesional pueda revisarla.
No vendemos una app auto-gestionada. Ofrecemos un acompañamiento en el que la app hace posible el trabajo diario entre sesiones.